jueves, 7 de septiembre de 2017

Amatka de Karin Tidbeck


Una de las cosas que más disfruto de haber entrado en el autonombrado fandom es la opción de, en algunas ocasiones, poder hablar directamente con los autores. Es algo que no me imaginaba posible cuando vivía la lectura desde un punto de vista 100% consumidor y que al asistir a charlas y eventos, he podido comprobar que sí lo es. Este feedback de autor a lector me parece muy interesante y aunque con autores extranjeros normalmente no es muy extendido (por lo solicitados que están) en algunas contadas ocasiones he podido mantener breves charlas con ellos. Uno de estos ejemplos fue con Karin Tidbeck en la Eurocon. Ya conocía la autora por Jagannath, pero no había leído el libro y con la publicación de Amatka, estaba dudando sobre cual de los dos comprar. Y fue ella misma la que, charlando conmigo, acabó recomendándome Amatka. Y aunque he tardado, he aprovechado este agosto de ciencia ficción para estrenarme al fin con la autora.

Amatka es el nombre que recibe la cuarta colonia del mundo, un mundo ajeno a nosotros (¿o paralelo?) en el que la humanidad ha sido confinada a solo cinco ciudades y en la cual todos aquellos objetos de uso diario han de ser constantemente nombrados. Así, la cama se deshace en una masa amorfa si no ha sido nombrada como "cama" anteriormente. Sin embargo, no es la cama el que da significado a la palabra, sino al contrario. Solo cuando se usa la palabra el significado tiene sentido. 

Sí, parece complicado, pero en realidad Tidbeck introduce este concepto de forma muy fluida al lector y ya desde un principio, pese a lo ajeno de la idea, nos hacemos la idea de la clase de mundo en la que vive nuestra protagonista. Sin abusar de la información dada, usa el diálogo y las escenas de manera inteligente para hacernos entender la ambientación. Y usa el tono para hacernos entender que se trata de un mundo opresivo, con claras reminiscencias a una dictadura sovietica. Estas reminiscencias no solo las provoca el tono directo y sencillo, que ayuda mucho, sino también los temas y el discurso que usa la autora para contar su historia. Hasta el lugar dónde está situado Amatka, en un páramo helado similar a la tundra de Siberia. La sensación que da al final es de una novela muy bien pensada en la que cada palabra está colocada en el lugar por que le corresponde. Es muy interesante el tema que trata Tidbeck a través del tono distópico que tiene la novela y es que la sociedad se sustenta en ese miedo a la irrealidad, a que todo se disuelva. A través de ese miedo, Tidbeck construye toda la globalidad de la sociedad (las actividades, la educación, los trabajos, etc.).

Aún así, he tenido algunos problemas con esta novela. Por un lado, excepto los dos personajes principales, el resto está más bien creados a partir de ideas que Tidbeck no acaba de desarrollar, pues la idea sirve por sí sola para hacer avanzar la trama. Y por otro lado, y quizá está relacionado, me ha parecido que la historia estaba muy acelerada y que Tidbeck avanzaba con miedo a contar todo lo que tenía en la cabeza. Es por eso que la novela me parece un poco incompleta, pero no por que el final resulte frustrante, sino por que se puede leer entre líneas la idea de que hay mucho más que contar en de esa ambientación y con esos personajes. 

Pese a estos problemas, la novela es totalmente disfrutable. Muy original tanto en la forma como en el contenido y una visión diferente del lenguaje que explora todas sus posibilidades. La edición de Nevsky es, como viene a ser la costumbre de esta editorial, impecable, con la traducción de Marian Womack. En conclusión, sin duda, Tidbeck es una autora a tener en cuenta y según lo que me han dicho, Jagannath es aún mejor, así que dudo que sea la última reseña de la autora que veáis por el blog.  

Otras reseñas del libro:

2 comentarios:

  1. No lo conocía pero parece un libro diferente. Gracias por la reseña, un beso.

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    1. Es un libro diferente, eso definitivamente. Creo que merece la pena :)

      ¡Un beso!

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